Los números no me salen, por muchas veces que contabilicé
los asistentes a la Asamblea celebrada por la FOPAC. Con la gente que había, no
se podía crear ni una comparsa, algo que da para pensar seriamente, el problema
es ¿En qué?
Esta nueva directiva ha realizado un buen trabajo, hecho que
se debe valorar, pero dentro de lo establecido, de lo ya conocido; sigo viendo
el mismo ambiente, las mismas caras, las mismas normas, y el mismo cliché, y
eso, queridos amigos, sólo es tener un buen año, que nada tiene que ver con
mejorar el carnaval. Está claro, que el trabajo ha sido bueno, que se han
mejorados los gastos, las relaciones, que se mantienen los números de
participación, pero… sin estrategias claras para abordar a la ciudad, sin
actividades que impliquen la participación de los carnavaleros, sin nada que
fomente y potencie a nuevos integrantes en esa mini comparsa que componen las
Asambleas.
Mejor o peor, el hecho es el mismo, seguimos trabajando con
la misma metodología de hace 30 años, es más, casi con las mismas personas, sin
que existan visiones más frescas que rompan con los patrones arcaicos e
inseguros que tenemos.
Comentar que nos hace falta un giro, es absurdo, que esto no
funciona, ¿para qué?, instar a que se hagan cambios… mejor vuelvo a callar, en
definitiva, tenemos lo que queremos, o mejor dicho, lo que aquellos amantes del
poder han querido. (Esta frase me gusta más).
En la pasada Asamblea se volvió a mencionar a las puñeteras
peñas, hecho que me indigna, sobre todo, conociendo sus entresijos. Es
vergonzoso, que aún se le siga dando un poder a entidades inexistentes, donde
personajes ilustres de nuestro carnaval viven a costa de un pasado, del que no
siempre es positivo.
Las peñas, en la actualidad, no es ni el reflejo de lo que
fue: han evolucionado, han cambiado de nombre, de dinámica, de estructura, o
simplemente, han sido usurpadas por una o dos “celebridades” que se aferran a
un pasado, y que no nos deja avanzar. Claro que existen peñas, pero ya no
tienen el mismo sentido, y por supuesto, son contadas con los dedos de las
manos. Dicho esto, vuelvo a ceñirme a
una idea que llevo 10 años expresando, y que, por no sé qué razones, no observo
intención de cambio. ¿Por qué un presidente de peña, sin peña, tiene más poder que Miguel Sandino, Miguelón, Jota, J. Medina, Rocío Martín o
Blas Miguel? No lo entiendo, y por mucho
que me cuenten, jamás lo entenderé. Como ellos, otros cientos de carnavaleros
son desplazados por el simple hecho de no tener una peña, aunque su labor sea
mayor que la del propio presidente. Crear una entidad diferente a la actual, debería ser uno de los principales objetivos.
Hace varios años, se aprobó en asamblea e incluso se formó
una comisión para elaborar el proyecto, al final, los listos de turnos, se
cargaron y “Se acojonaron” obviando el poder de la Asamblea, pero claro, aquí
todo importa un carajo.
Pues bien, podría dar cientos de motivos por los que los
cambios deberían de hacerse, pero ya los di en su tiempo y paso de perder más
el tiempo, valga la redundancia, con ello, quién los quiera conocer, que los busque, que están en el
blog.
Por lo demás, una Asamblea muy tranquila, sin incidentes y rápida.
Federico Pérez "El coronel" Carnaval de Huelva














